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jueves, julio 25, 2013

Más mercado, menos planificación central

Hay un debate que debemos dar de manera abierta, y tiene que ver con el avance y fracaso de la planificación central en Venezuela. Muchos han sido los intentos que la presente gestión ha realizado para controlar y ahogar la economía. Hoy nos toca vivir las consecuencias de una forma de plantear políticas económicas que ya ha fracasado en múltiples oportunidades. Mientras tanto, el importante rol que tiene el mercado y la formación de precios ha sido relegado, negado y hasta vilipendiado.
En los últimos años los venezolanos fuimos los conejillos de indias de un experimento ya realizado en el pasado, tanto por nosotros mismos como por otras naciones. En medio de sendos booms petroleros, el gobierno decidió llevar a cabo férreos controles de cambio y de precios con la excusa de “salvarnos” de las “peligrosas” consecuencias que una economía de mercado trae consigo. No sé si valga la pena rescatar la intención, pero la dura realidad muestra lo que era sensato esperar, el fracaso de esos controles.
China y la Unión Soviética intentaron, sin éxito, imponer un régimen de planificación central. En ambos procesos los precios no subían o bajaban para balancear la oferta y demanda de los productos. Ambas economías no contaban con el inmenso valor informativo que proporcionan los precios formados en un libre mercado. Este hecho impedía que los recursos fuesen a los lugares que realmente eran necesarios, lo que a su vez tenía un terrible efecto tanto en la producción como en la productividad. Los planificadores centrales fallan porque la producción en sus modelos es incapaz de adaptarse a las necesidades de la comunidad.
En Venezuela vivimos un proceso similar. La política de controles beneficia a unos pocos y perjudican a las mayorías. Precios que son forzados a mantenerse por debajo del precio del mercado generan escasez, en ambiente de escasez sólo son beneficiados aquellos pocos que pueden adquirir los productos con esos precios fijados, los demás demandantes y también los productores salen perjudicados con este tipo de prácticas. Y como ya hemos explicado anteriormente, hoy los venezolanos no tenemos muy claro sobre cuales productos estamos dispuestos a pagar más o menos. Estamos en la peligrosa situación en la que no estamos dirigiendo tanto esfuerzo como recursos hacia los destinos que nosotros como sociedad queremos y deseamos. Es por ello esa sensación que nos lleva a pensar en voz alta o en voz baja que “las cosas no funcionan bien”.
El otro aspecto a considerar es el inmenso poder que tienen los planificadores sobre la economía. Ellos creen saber nuestras preferencias y en base al criterio de una élite se nos imponen precios y un conjunto de productos que son los que “deben” producirse o importarse. Ese poder les da una gran discrecionalidad, la cual termina en decisiones arbitrarias y ajenas a lo que de verdad la sociedad necesita. Por otro lado, todo ese poder desmedido y no controlado desemboca en la formación de grupos inescrupulosos que aprovechan las fallas del sistema para enriquecerse tanto ellos como los grupos cercanos que los acompañan.
Los mercados tienen sus fallas, son una invención humana que por cierto fue creada mucho antes del nacimiento del capitalismo. Si esos mercados trabajan bajo un marco institucional claro, con reglas y procedimientos que garanticen su buen funcionamiento, entonces funcionarían como el medio propicio para dirigir el trabajo y los recursos hacia donde agreguen más valor social, hacia donde generen mayor bienestar colectivo.
Como menciona John McMillan en su extraordinario libro “Reinventing the Bazaar”, así los mercados tengan sus fallas, seguramente estos cometerán menos errores que los planificadores centrales, y eso es porque en el proceso de pronosticar y de toma de decisiones está involucrado mayor cantidad de personas. Y mientras más competitivo sea el mercado, mayor el número de actores participando activamente en ese proceso.
Creo que llegó la hora de discutir de forma seria, como Venezuela debe dirigirse hacia una economía de mercado. No será una tarea fácil, porque el diseño de esos mercados, el marco institucional y regulatorio debe realizarse de manera cuidadosa. Lo que sí tengo claro es que esa tarea es tan importante, que no debemos dejar que los asuntos ideológicos intervengan en las discusiones. Ya ni en los países ex-comunistas se discute sobre el rol de los mercados en las economías, y es un vergonzoso retraso que acá todavía se cuestione.

Henkel García
Analista e Instructor en Finanzas.
Presidente de Visión de Inversión
Director de @Econometrica IE C.A.
Maestría Administración, mención en Finanzas UNIMET
Twitter: @HenkelGarcia


lunes, junio 06, 2011

Misión Vivienda: a la caza del voto irracional y emocional

Según observo, el Presidente Chávez opta por conquistar los votos necesarios para su reelección tratando acceder, una vez más, a ese lado irracional y emocional que todos poseemos. El enfoque está dirigido al factor esperanza (muchos ciudadanos piensan que serán favorecidos con la entrega de una vivienda) y también a otro factor que pareciera pasar desapercibido, que es obtener un activo tan importante como la vivienda, de forma gratuita.

En estas semanas estoy leyendo un libro sumamente interesante llamado "Predeciblemente Irracional" de Dan Ariely, que trata sobre ciertas fuerzas poco evidentes que juegan un rol fundamental en nuestras decisiones. En él Ariely destaca la importancia de la palabra Gratis en nuestras vidas, la presencia de esa palabra hace que nos comportemos irracionalmente en nuestra interacción económica cotidiana. Para llegar a esa conclusión el autor realizó varios experimentos, uno de ellos consistía en ofrecerles a escoger a un grupo de personas entre una Trufa de Chocolate Lindt (pieza codiciada y de calidad reconocida internacionalmente) por 14 centavos y un Kiss de Hershey por 1 centavo; en ese escenario la mayoría de las personas optaron por la trufa ya que pensaron que por 13 centavos de diferencia preferían un chocolate de altísima calidad. En un experimento similar, sólo le rebajaron 1 centavo al precio de ambos chocolates, ahora la trufa Lindt costaría 13 centavos y el Kiss de Hershey era gratis, los mismos 13 centavos de diferencia. Adivinen cuál fue la opción preferida por la gente: el Kiss de Hershey. La palabra gratis, esa sensación de obtener cosas sin desembolsar o tener que desprendernos de algo, simplemente nos hace caer en una trampa.

Después de leer la experiencia descrita anteriormente, me llevó a realizar cierto paralelismo con la situación política actual en Venezuela, específicamente con la Misión Venezuela. ¿Qué tan irracional podría ser el voto de los venezolanos ante el ofrecimiento de una vivienda totalmente gratis?. Creo que ese efecto no debe menospreciarse. El gobierno astutamente sabe las teclas emocionales que tienen que tocar, y el utilizar la noción de esperanza es un buen ejemplo de ello, no en vano mucho del discurso actual está elaborado basándose en verbos conjugados en futuro: "haremos", "no fallaremos", "construiremos", "cumpliremos", "elevaremos las producción", etc, etc, etc. Ahora parecieran apostar a la utilización del lado irracional con la gratuidad de las cosas. En fin, así veo parte del juego político de la siguiente forma: esperanza y conexión Líder-Masas concentrados en exaltar el factor emocional, y el ofrecimiento de activos o servicios gratuitos para revolver nuestro lado irracional.

Hay otro aspecto que podría jugar en contra de la campaña del gobierno y tiene que ver con la confianza que la gente tenga en él. Para que lo anteriormente mencionado surta efecto es indispensable que las personas crean y tengan la confianza en que lo ofrecido puede ser cumplido, y es allí donde el juego político se complica, ya que muchas de las personas han perdido buena parte de la confianza que inicialmente depositaron en el actual gobierno. Por ahora es imposible predecir si la estrategia planteada por el gobierno será exitosa, pero lo que sí no resulta difícil predecir es que si las expectativas creadas en estos momentos no son cumplidas en un tiempo razonable, el restante de la confianza y la credibilidad, que todavía tienen buena parte de los ciudadanos, se verá afectada. Creo que en los próximos 1-3 años tendremos un panorama político muy delicado.


miércoles, febrero 02, 2011

Emisiones de Bonos: Cuidado con lo que deseas

(ACN).- Para nadie es un secreto el hecho de que la economía venezolana está llena de distorsiones: subsidios en múltiples productos, controles de precios, varios tipos de cambio para una misma moneda, etc, etc. Uno de los fenómenos que más concentra mi atención es la divergencia entre el beneficio micro (a los individuos) y el macro (al conjunto del país) de algunos eventos económicos, las emisiones de bonos es uno de ellos.

La mayoría de las personas que leen estás líneas seguramente pertenecerán a aquello que se llama Clase Media. Casi a diario, vía twitter, recibo inquietudes sobre “cuándo será la próxima emisión”. Muchos sabemos el atractivo de las emisiones, son dólares legalmente adquiridos que, por lo general, están a un precio menor que el que cada quien tiene en la cabeza como referencia de valor de esa divisa. Ya hemos hablado de la preferencia de los venezolanos a ahorrar en otra moneda distinta al BsF, simplemente y apelando a un instinto de supervivencia, quieren evitar pérdida del valor adquisitivo de sus ahorros y además buscan protegerse del riesgo interno que ha tenido el país por décadas.

Lo interesante de todo esto, es que lo que priva en importancia, es la existencia de un mecanismo para adquirir dólares, no importa que a costa de ello estemos endeudando al país como conjunto. Las emisiones de bonos presentan una clara divergencia entre un beneficio individual, obtener dólares, en contraposición del beneficio de conjunto, que sería mantener niveles de deuda relativamente bajos. Ese instinto de supervivencia individual pareciera tener más fuerza que el instinto de supervivencia grupal, fenómeno digno de profundizar por parte de algún experto de sociología. Para finales de 2010, Venezuela acumulaba más de 70.000 millones de dólares de deuda (sólo la República, sin contar la de PDVSA), un incremento de 100% desde 2007, creciendo a una tasa anual de 26% en tres años. Aún así, muchos de nosotros estamos pendientes de cuándo será la próxima emisión.

Algunos se preguntarán sobre el trasfondo ético de todo lo descrito. Se preguntarán ¿es moralmente correcto optar por entrar en esas emisiones? ¿Estoy colaborando con esa política de endeudamiento? A participar en esas emisiones usted está tomando la decisión correcta de manera individual y eso no es criticable. Queda de parte de cada gobierno garantizar el alineamiento de los objetivos y beneficios individuales con los objetivos y beneficios del país como un todo. Esa distorsión, esa divergencia forma parte de las consecuencias de ciertas políticas económicas que en mi opinión deben ser revisadas.

Lo que sí está en nuestras manos es generar una opinión pública que alerte sobre lo dañino de seguir el ritmo de endeudamiento actual. La deuda que tanto nos emociona por ser potenciales dólares a comprar, va a tener que ser pagada en el futuro por nosotros mismos y por nuestros hijos. Espero que ante el anuncio de los próximos bonos tengan estas ideas todavía en sus mentes.

Henkel García (Twitter: @HenkelGarcia)

http://www.visiondeinversion.com/


lunes, septiembre 07, 2009

El peligro de generalizar

La vida es un continuo aprendizaje, día a día aprendemos cosas nuevas, cosas que buscamos aplicar a nuestra vida diaria. Hay una de esas lecciones de vida que marcó mi existencia y mi manera de percibir al mundo, la cual quiero compartir con todos ustedes.

La estadística es una ciencia tremendamente menospreciada en nuestra cultura, hecho que seguro cambiará en los próximos años. No quiero atormentarlos con conceptos y definiciones pero lo que les voy a comentar tiene que ver con el hecho de que muchos, muchos de los eventos de nuestra humanidad siguen una distribución estadística muy parecida a llamada distribución normal o campana de gauss. Me explico un poco mejor, si el promedio de estatura de los venezolanos es de 1,70 metros ese será el pico de la campana, es decir, la estatura más común entre nosotros es 1,70. Si encontramos a alguien con 1,75 metros podremos suponer que forma parte de un grupo grande, pero no tan grande como los que miden 1,70 metros; lo mismo ocurre si nos encontramos a alguien que mida 1,65 metros. Siguiendo con la misma línea de ejemplos, al encontrarnos a alguien que mide 2,00 metros sabemos que esta persona forma parte de un grupo personas limitado, muy pocos alcanzan esa altura; lo mismo ocurre si nos conseguimos a alguien que mide 1,30 metros.

Los venezolanos tenemos un peligrosa tendencia a generalizar, y en especial los políticos de cualquier bando. Esa tendencia no nos permite ver la realidad con objetividad. Muchas veces con sólo ver una pequeña muestra de lo que ocurre a nuestro alrededor ya asumimos que esa es la generalidad de lo "realmente" pasa, es como si en algún momento viéramos a un grupo de personas que midan 1,95 metros y asumamos que ese es el promedio de estatura del venezolano. ¿Cuántas veces no hemos escuchado que todos los ricos son malos y su estado se debe al robo de los bienes del "pueblo"?, pues para realizar esa aseveración se debió utilizar un estudio más profundo; es probable que algún rico haya llegado a serlo con contratos indebidos y fraudulentos con algún gobierno, pero también mucho de ellos han forjado su riqueza con sangre, sudor y lágrimas. ¿Cuántas veces no hemos escuchado que los pobres son delicientes y flojos?, otra generalidad injusta porque la mayoría de la gente pobre es trabajadora y honesta, aunque algunos delincuentes estén esa condición socio-económica.

En política es muy común este proceso de generalización y ha sido invocado para sustentar acciones políticas inauditas. Estamos divididos en dos grupos generalizados: "escuálidos" y "chavistas". Muchas de las personas, alentados de manera irresponsable por los políticos, creen que la generalidad es la realidad, por un lado muchos de los "chavistas" piensan que todos los "escuálidos" son unos explotadores y golpistas; y por el otro bando muchos "escuálidos" piensan que todos los "chavistas" son oportunistas y corruptos.

En términos técnicos, una muestra mal escogida no refleja la población. Si no ampliamos nuestra perspectiva y asumimos que lo que está a nuestro alrededor es fiel reflejo de "toda" la realidad, estaríamos errados porque sólo estaríamos teniendo acceso a "parte de la realidad". Esto nos deja dos lecciones importantes, uno, si queremos saber lo que "realmente" pasa, debemos realizar estudios estadísticos serios, dos, no generalicemos sólo con apreciar una pequeña muestra de lo que pasa a nuestro alrededor, podríamos estar afirmando cosas sin ningún sustento real; así que cuidado con esas discusiones en reuniones familiares, ya que muchos de los puntos que defendemos podrían rayar en lo ridículo. Lo que si me atrevo a decirles es que todos somos venezolanos y lo que hemos contruído hasta ahora como nación, lo bueno y lo malo, es el resultado del esfuerzo y los errores de muchas generaciones.


domingo, agosto 30, 2009

Es la economía, estúpido

Esta frase fue genialmente utilizada por la campaña de Bill Clinton en 1992, cuando parecía casi imposible derrotar a George Bush padre en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Era un grito de enfoque hacia los asuntos económicos y no en los políticos en momentos en los que la economía estadounidense no se desempeñaba nada bien, y que tristemente se manifestaba en el desmejoramiento de la calidad de vida de muchos de sus ciudadanos.

Esta frase nos la debemos repetir todos los venezolanos, políticos o no, quienes nos hemos sumergido en diatribas y discusiones políticas interminables y hemos dejado a la economía como un tópico de segundo plano, menospreciando el impacto que ésta tiene en nuestra vida cotidiana. Esta desporporcionada importancia del asunto político comienza desde el alto gobierno en donde se toman medidas que rayan en lo absurdo desde el punto de vista económico. Somos un país que exportamos un sólo producto, petróleo ¿Cómo es posible que deterioremos relaciones con nuestro principal cliente en materia petrolera?. Somos un país netamente importador ¿Por qué destrozamos la buena relación con nuestro proveedor natural?. Somos un país con un débil aparato productivo ¿Por qué atacamos y desalentamos a la iniciativa privada?.

Es claro que los objetivos económicos y los políticos muchas veces se estorban unos a otros, pero debemos evitar colocar una prioridad tan descarada de unos sobre otros. Nuestra actualidad reclama que nosotros, nuestros gobernantes y la opinión pública en general, desviemos la atención sobre la economía, en dejar en claro cómo es el país que queremos y las políticas económicas que se necesitan implementar para lograrlo. Mucho se ha hablado de los males estructurales de nuestra economía, así que es el momento de abrir la discusión en nuestras casas, en diarios, en espacios políticos, para así construir poco a poco el país que todos, TODOS acordemos. Así que todos nos debemos repetir: Es la economía, estúpido!


martes, junio 02, 2009

Mis Escenarios sobre la Economía Estadounidense

El mundo de hoy se mueve rápidamente y resulta tonto fijar posiciones inflexibles o rígidas. Cada evento, cada noticia, cada política tomada determina hacia donde nos dirigimmos, es por ello que me resulta útil cuestionarme el contexto de cada momento para así realizar escenarios que faciliten mi toma de decisiones...

Les enumero tres de los escenarios que manejo para la economía de USA y después les comentaré sobre mi estimación de probabilidad de ocurrencia de cada escenario:
  1. La economía estadounidense frenó su caída, pero no podrá recuperarse y la presente recesión será en forma de U, por lo que la economía de USA sufrirá un largo período de recesión antes de crecer nuevamente
  2. Ya lo peor pasó. La economía estadounidense está reaccionando bien al plan de estímulo llevado a cabo por el gobierno de Obama, y el sistema financiero se encuentre en franca recuperación gracias al plan de Geithner y Bernanke. Recesión en forma de V
  3. Estamos presenciando una recuperación temporal de la economia debido a la inmensa cantidad de dinero inyectado al sistema, pero ésta se volverá a resentir por problemas no superados (precios de viviendas todavía en descenso, un sistema financiero todavía delicado, un proceso de desapalancamiento que todavía no ha terminado, etc), por lo que la forma de la recesión será en forma de W
A la primera de las opciones le coloco un 10% de probabilidad. Creo que el paquete de medidas elaborada por el gobierno y la Reserva Federal garantizó que lo peor fuese evitado, además le sumo a esto el papel que va a jugar China en la recuperación de la economía mundial.

La segunda opción es mucho más probable, pero mi intuición me lleva a pensar que salir de una crisis tan grave no pudo haber sido tan fácil. Muchos problemas por resolver en diferentes ámbitos de la economía están toda vía presentes. A este escenario le asigno un 30% de probabilidad.

La tercera opción es la para mí la más probable, 60%, ya que esos problemas no resueltos se harán sentir nuevamente. Sin embargo, pienso que ese supuesto segundo descenso no será tan violento y dañino como el primero, y dejaría una estructura económica suficientemente sana y fuerte para propiciar y retomar el sendero del crecimiento económico. My $0,02


jueves, abril 02, 2009

Stiglitz escribe sobre el plan Obama-Geithner

El ganador del premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz, escribió un excelente artículo en el que critica el plan de Obama-Geithner para limpiar los activos tóxicos de los balances generales de los bancos:
"THE Obama administration’s $500 billion or more proposal to deal with America’s ailing banks has been described by some in the financial markets as a win-win-win proposal. Actually, it is a win-win-lose proposal: the banks win, investors win — and taxpayers lose.

Treasury hopes to get us out of the mess by replicating the flawed system that the private sector used to bring the world crashing down, with a proposal marked by overleveraging in the public sector, excessive complexity, poor incentives and a lack of transparency."
Estos son sólo los primeros dos párrafos, éste es el link del artículo completo. MUST READ

Fuente: http://www.nytimes.com/2009/04/01/opinion/01stiglitz.html?_r=1