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miércoles, octubre 31, 2012

Reflexiones sobre los mercados negros


Una vez que los gobiernos aplican controles de precios a ciertos bienes y servicios podemos observar dos consecuencias inmediatas: escasez de esos bienes y servicios y la aparición de mercados alternativos que transan los productos controlados a precios distintos a los oficiales.
En Venezuela tenemos una larga historia de este tipo de eventos. Diferentes gobiernos han decidido aplicar controles de precios para evitar subidas en determinados productos, primero lo hacen como una medida circunstancial y temporal, pero después se quedan como política regular. Los consumidores, que inicialmente sentimos un alivio en nuestros bolsillos, prontamente nos percatamos de la ineficiencia de las medidas ya que vemos como los productos (o modalidades de empaque y calidad de los mismos) desaparecen de los anaqueles de las tiendas o supermercados. Un fenómeno similar sucede con el control de cambio.
En Venezuela el precio del dólar tiene una destacada importancia. Desde el punto de vista fiscal determina buena parte del ingreso del Estado. Por otro lado, afecta a los montos que debemos desembolsar por nuestras importaciones, y por último, determina cuantos bolívares por dólar terminan utilizando aquellas personas que quieren ahorrar en una moneda que no pierda tanto poder de compra como lo hace el bolívar.
Varios gobiernos venezolanos han caído en la tentación de recurrir a este tipo de políticas para controlar las variables arriba señaladas. Las consecuencias ya todos las sabemos, escasez de divisas y la aparición de un mercado negro. En la actualidad otros países también están bajo un régimen de control cambiario y los problemas que tienen son muy parecidos a los de Venezuela. Entre esos países están Irán y Argentina cuyo mercado alternativo le llaman Blue.
A este punto de la reflexión es conveniente recordar dos de las características principales de un mercado eficiente. Uno, gran cantidad de compradores y vendedores; dos, información precisa, completa e instantánea de todo lo que respecta al mercado y al producto que se transa. Los mercados negros por lo general no cumplen cabalmente estas características y menos en Venezuela donde la Ley de Ilícitos Cambiarios complica más la situación tanto en la oferta y demanda de las divisas, como en la información del mercado alternativo que quiera el gobierno o no existe y además funciona como válvula de escape para muchos actores económicos.
La “ilegalidad” y la satanización del mercado alternativo nos termina afectando a todos, inclusive al propio gobierno. Se niega la existencia de un mercado que pudiese ser útil para la economía, pero que dicha utilidad dependerá del orden y eficiencia que le dé el gobierno, quien por cierto tiene el monopolio de las divisas.
Hoy por hoy la situación de ese mercado tiene preocupado a mucha gente y es poca la información que se puede recolectar y que se puede suministrar al respecto. Muchas empresas, buena parte de ellas pequeñas, tienen que acudir a ese mercado alternativo para conseguir las divisas necesarias para operar, ya que por una u otra razón no tienen acceso a CADIVI o SITME. Hay que recordar que en el tiempo que operó el mercado permuta pudimos palpar una estimación de cuánto era la demanda diaria extra-CADIVI, esta cifra se ubicaba alrededor de US$ 100-120 millones diarios. SITME sólo suple 1/3 de esa cantidad, lo que deja por fuera a una buena parte de la demanda, que para sobrevivir tiene o tuvo que recurrir a vías no tradicionales.
El interés de los diferentes gobiernos de no revelar información sobre los mercados negros se basa en la no aceptación de precios mayores a los fijados de manera oficial. Es el reflejo del miedo a que los diferentes precios que se manejen en la economía terminen manifestando la depreciación de la moneda de curso legal, en nuestro caso el bolívar. Ese esfuerzo es infructuoso, ya que a pesar de las medidas que se tomen, y más en el mundo hiperconectado de la actualidad, las personas van ajustando los precios de los bienes y servicios que ofrecen en base a las expectativas de pérdida de poder de compra del Bs y por ende a un tipo de cambio que exprese esa realidad.
El verdadero problema viene cuando ese proceso de fijación de precios está lleno de incertidumbre y desinformación. El empresario fijará el precio teniendo como referencia el peor escenario que perciba, que en el ámbito que tratamos se aproxima al tipo de cambio más elevado que el consiga entre la información parca y difusa que tenemos. Este proceso nos termina perjudicando a todos, ya que ese precio de referencia podría estar alejado de la realidad económica actual, es decir, quizás con un mercado alternativo más ordenado, que provea más información y con un esfuerzo de colocación de oferta supervisada y bien dirigida por parte del gobierno se podría obtener mejores resultados de los que tenemos ahora.
Escribo sobre este tema que pocos se animan a tratar, porque creo que es pertinente y hasta urgente que el gobierno se despoje de ciertos prejuicios acerca del mercado negro de divisas y asuma lo que allí acontece por el bien de todos los ciudadanos. Ojalá que las medidas cambiarias que están por venir tomen en cuenta lo que acá hemos reflexionado.


jueves, enero 14, 2010

Bonos Cero Cupón en US$ del BCV

Les confieso que el tema que tenía en mente no era precisamente éste, pero la noticia sobre una segunda emisión de Bonos Cero Cupón en US$ por parte del BCV, hizo que cambiara de opinión en plena faena.

En anteriores oportunidades les he comentado sobre la Ley de un Solo Precio y el mismo Banco Central de Venezuela en su ABC económico define la Ley como:
Condición que establece que bienes idénticos transables sin costo deben venderse al mismo precio (expresado en una misma moneda), en los diferentes lugares en que se transen. Su base es el arbitraje de bienes.

Para explicar mejor el concepto que el mismo Banco Central presenta, hagamos el siguiente ejercicio. Imaginemos que tenemos un bien transable, el dólar (como sabemos su transacción no es tan libre como deseamos). Este debería tener el mismo precio expresado en BsF en los diferentes mercados que se transe, si esto no ocurre los cuidadanos buscarán comprarlos en el mercado donde se encuentre más barato y venderlo en el mercado donde esté más caro. A esta dinámica se le denomina arbitraje y en un mercado normalmente eficiente haría que ese bien, el dólar en nuestro caso, alcanzara un solo precio de equilibrio en ambos mercados.

Es asombroso como el mismo BCV fija distintos precios al dólar, no bastó con colocarnos un tipo de cambio dual y preferencial a 2,6 BsF/$ y 4,3 BsF/$, sumado al irreverente siempre presente mercado paralelo, sino que además nos coloca una emisión que sugiere una tasa aproximada a 5,0 BsF/$ (4,3 BsF x 1,11625). El mismo Banco Central nos manda un claro mensaje: la tasa de 4,3 BsF/$ todavía implica un BsF sobrevalorado, y no hablemos de la tasa a 2,6 BsF/$. Además, el BCV también está consciente de que utiliza la estrategia de arbitraje para que el dólar paralelo baje y se sitúe cerca de los 5,0 BsF deseados, pero ello a costa de crear oportunidades de ganancias libre de riesgo a un grupo de priviligiados, ya que la oferta es muy restringida con respecto a la cantidad de personas interesadas en tener acceso a esos dólares baratos.

Una vez repito que en un país no es extraño encontrar mercados distorsionados, ineficientes y poco funcionales, lo que si es muy raro es que sean las mismas instancias del Estado y del gobierno las que propicien contínuamente este tipo de prácticas. De verdad desearía que las políticas y las regulaciones estuviesen dirigidas a la creación de mercados más transparentes, eficientes, competitivos y funcionales, se que no es fácil pero Venezuela cuenta con gente muy capacitada y preparada para este tipo de tareas.


martes, agosto 04, 2009

Podcast #1



Distorsiones en el Mercado como excusa para Expropiar

No me cansaré de aclarar que en este blog se reconocen los aciertos y también los desaciertos que se perciben en las políticas económicas adoptadas por este gobierno, y seguiremos con la misma tónica para gobiernos futuros. En los últimos días el actual gobierno ha tomado ciertas medidas que a mi parecer carecen de fundamentos sólidos desde el punto de vista económico. Un aspecto que me preocupa yace en la repetida excusa del mal funcionamiento o distorsión en los mercados de algunos rubros como justificación para tomar determinadas medidas, hace unos días fue la ley que regulará la comra-venta de vehículos y ahora la toma (¿y futura expropiación?) de las plantas de Fama de América y Café Madrid. El superintendente nacional de Silos, Almacenes y Depósitos Agrícolas, Carlos Osorio, declaró lo siguiente:
"Estas plantas desvirtúan totalmente el funcionamiento del sistema del sector cafetalero porque ellos pagan muy por encima del precio que está regulado el quintal del café y eso trae una distorsión, porque eso permite que se hagan ellos de toda la materia prima para la producción del café y por supuesto todas aquellas plantas pequeñas se ven mermada en sus capacidades"

Confieso que no conozco el detalle de la situación del sector cafetero, pero el agarrarse del mal funcionamiento del mercado para realizar una expropiación pareciera una medida que está lejos de solucionar la falla del mercado que ellos mismos mencionan.
Hace unos días tuve la dicha de asistir a una serie de charlas sobre expropiaciones, y Angel Alayón mencionaba algo muy cierto, el espíritu de la expropiación debe ser guiado por una mejora en la vida de la sociedad como conjunto, es decir, expropio una serie de casas porque después de la culminación del Metro el servicio que prestará éste representará una mejora en la calidad de vida de la sociedad como conjunto. La pregunta que viene a nuestras cabezas a raíz de las últimas expropiaciones es: ¿mejorará mi calidad de vida una vez que CANTV, la EDC, el Banco de Venezuela, y quizás Café Madrid y Fama de América están ahora en manos del gobierno?. La conclusión en el foro es que en el mejor de casos mi calidad de vida se mantendrá igual, y en mi opinión es muy probable que desmejore, porque estas expropiaciones no están solucionando los problemas estructurales de los diferentes mercados. Creo que no pasará mucho tiempo para darnos cuenta, por la vía del hecho, de que la reciente voracidad expropiadora del gobierno era el camino equivocado


viernes, julio 17, 2009

Sobre el Tope de Precios de Venta de Vehículos

Ya están por sacar una Ley que fijará un precio máximo de venta de los vehículos, con la cual tratarán de frenar una ola "especulativa" en los precios de los carros, camionetas, etc. Les confieso que a veces me sorprende la falta de comprensión sobre asuntos económicos elementales de algunos políticos venezolanos. La falta de entendimiento del funcionamiento de los mercados los hace errar de manera casi tragicómica.

Esta Ley seguro limitará a los concesionarios colocar precios que sean muy altos, pero qué sucederá con el mercado secundario. ¿Cómo controlarán que un particular venda el carro que adquirió al precio que le de la gana, o más bien, al precio por el cual otra contraparte está dispuesto a pagar?. Lo que no terminan por entender es que el problema está en una desproporcionada relación entre el la cantidad de vehículos disponibles y la cantidad de dinero que tienen los consumidores, es decir, poco carro y mucha plata en nuestra economía. La pregunta que deben hacerse en las diferentes instancias del gobierno es ¿cuáles son las razones que llevan a los consumidores a pagar más por esos vehículos?.

No me cabe duda que los participantes del mercado se ingeniarán la forma de transar esos bienes por el precio que mejor se adapte a la oferta y la demanda, así, aunque este gobierno se niegue a aceptarlo, ha pasado a lo largo de los siglos.


No sólo la Gasolina...

La gasolina no es el único rubro que es extraordinariamente barato en Venezuela, también lo es el precio de los estacionamientos. El precio que los estacionamientos cargan por hora es de 0,17 dólares de US, precio que está bien lejos de los que he podido constatar en Colombia, Estados Unidos y Argentina. Recuerdo que la noticia sobre la regulación de los precios de la hora de estacionamiento fue bien recibida por la mayoría de la población, claro, quién no va a querer pagar por un servicio que utiliza casi a diario. El problema es que el gobierno regula y desincentiva al mismo tiempo. No es raro encontrarse con una escasez inmensa de puestos en donde estacionar, en lo personal, he pasado más de media hora buscando un puesto en por lo menos dos centros comerciales de Caracas, he llegado tarde a películas y a reuniones por esa calamidad. La experiencia ha sido tan desagradable, que hubiese pagado mucho más por la hora de estacionamiento con tal de ahorrarme el "pasar trabajo".

A diferencia de la gasolina, producto en la que el Estado ha garantizado el continuo suministro sin importar el precio, el caso de los puestos de estacionamiento se ve agravado ya que el número de vehículos ha crecido abruptamente y ni el sector privado ni el público ha asumido la creación de estacionamientos públicos. En el caso privado, creo que ningún particular se atreverá invertir en un negocio en el que margen de ganancia es tan pequeño o nulo, así que en mi opinión, si el gobierno regula los precios de algún bien o servicio, también en él debería recaer la responsibilidad de garantizar la oferta adecuada para que el consumidor se sienta satisfecho.

En muchos casos los gobiernos y el Estado distorsionan los mercados, los dirigentes deben estar al tanto de las consecuencias de esas distorsiones y tomar las medidas pertinentes para que los ciudadanos-consumidores no vean decaer su calidad de vida.

El tema no es d efácil análisis o discusión. ¿Qué opinan ustedes?